RETROCESO QUE OFENDE.

Sin duda, el racismo, es un tema delicado que habría que terminar con fuerza en cada uno de los estadios de fútbol profesional y no profesional en el mundo entero.

La más reciente ofensa en el fútbol internacional puso en pausa por casi 30 minutos, un partido de LaLiga Santander, en la jornada 29, entre Cádiz y Valencia.

Y no nada más puso en pausa un partido, pone en pausa un crecimiento mental y compasivo, pareciera que el tiempo se detiene y todo el avance de la “civilización” tiene un retroceso atemorizante, cuando con estas actitudes se nota el poco desarrollo emocional del ser humano.

El pasado fin de semana, Juan Cala jugador del Cádiz, tuvo un enfrentamiento con el francés Diakhaby, quien salió de la cancha directo a los vestidores después de un insulto racial por parte del delantero Cala. Mouctar defensa del Valencia fue apoyado por sus compañeros de equipo, quienes lo siguieron solidarios.

 

A estas alturas y después de tantos intentos para erradicar esta mala costumbre de insultar y agredir, como la creación de Fútbol Contra el Racismo en Europa (FARE) en febrero de 1999 y que comprende grupos y organizaciones que trabajan contra el racismo y la xenofobia, con sede en Londres, o el intento de la CONCACAF lanzando campañas como Embrace Diversity contra el racismo y la discriminación en 2013, queda más que evidenciado que las campañas, las iniciativas, no han sido suficientes, no han sabido tocar mentes y corazones.

¿Cómo seguir haciendo conciencia? tal vez lo difícil es de qué manera poner un castigo ejemplar a aficionados, es encontrar al aficionado que lanza el insulto o alborota a los demás a lanzar la piedra para poder esconderse en medio del caos que puede llegar a provocar. Es castigar con energía monetaria y deportiva al jugador, directivo, staff que haga este tipo de acciones, es más pláticas, para hacer conciencia, terapias grupales e individuales para saber de qué pie cojean los jugadores que contratas para ganar en buena lid, un partido, una copa, una liga, un mundial o hasta un partido llanero.

Por: Erika Nava.

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