El Pedregal y sus contradicciones…

Sin duda, la venta de Erik Lira a Cruz Azul en este torneo C22, es un tema contradictorio a la fisonomía que, durante años, lo caracterizó y lo cual aplaudían sus aficionados al ver el debut, nuevamente, en el Olímpico Universitario de un canterano.

 

En los últimos años, ha costado mucho trabajo que la cantera de Pumas forme y debute en primera división a un jugador con un potencial innato, y es por ello que cuando apareció Erik Lira, el pasado 27 de octubre de 2020 ilusionó a toda la afición Puma al ver a un jugador en sus condiciones, con cualidades y características, un jugador con personalidad, con carácter, determinación, dominio total del medio campo, inteligente, de buen golpe al balón y con una amplia visión del terreno de juego.

 

Ante dicho talento, lo cierto es que la afición se esperaba que Erik quien le había dado un nuevo aire al equipo, siguiera su crecimiento como parte de la plantilla de Pumas y que, incluso, pudiese llegar a jugar en un mundial siendo parte del planter universitario para, posteriormente, tal vez intentar emigrar al extranjero, tal y como hace unos años sucedió con Hugo Sánchez, Luis García, Luis Flores y Manuel Negrete, por mencionar algunos ejemplos.

 

Sin embargo, es claro que los intereses de la Directiva fueron otros al vender a la única joya destacada en los últimos años formada dentro de su cantera. ¿Mala administración? ¿Malas decisiones? no se sabe, pero lo cierto es que ni su Presidente Leopoldo Silva, su  Vicepresidente Deportivo Mejía Barón, ni tampoco su Director Técnico Andrés Lillini dieron alguna explicación clara y contundente de tal contradicción y mientras tanto su propia fisonomía parece ir muriendo poco a poco.

 

Lo único de lo que no hay duda es que el tiempo pondrá en su lugar las contradicciones del Pedregal…

 

 

 

Por: Ernesto Olivares e Iván Olivares

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